El sueño y el despertar son dos estados vitales que se diferencian
por el nivel de conciencia. En el primero, resulta prácticamente
nexistente. En el segundo, se marca el inicio de su ejercicio.
Ambos, no obstante, no se refieren sólo a la dimensión física
de la persona, sino también a su dimensión psicológica y espiritual,
que es mucho más determinante. Cuando alguien vive dormido,
se convierte en un ser mecánico. Puede gozar de éxito, llamar
la atención social, tener una agenda apretada, pero se le escapa
lo esencial. Ser consciente constituye otra realidad y se vincula
al sentido, que brota en el interior de la persona.
El gotear de artículos, que he escrito y publicado a ritmo mensual
en la revista especializada Quarta Via, ha llenado la tinaja de
un proyecto editorial de La Teca. Todos ellos, de una forma u otra,
están al servicio del despertar e impulsan a la vida consciente.
Pretenden ofrecer los códigos que nos adentren en el despertar interior.
En el conjunto de los 45 artículos que forman este volumen, la
reflexión transcurre a menudo, pero no siempre, al hilo del pensamiento
de Gurdjieff. Mi enfoque es interdisciplinar y cualquier realidad de
la vida cotidiana puede ser un pretexto para la reflexión y
el trabajo personal.
Buena lectura.